La familia Medrado tiene una tradición de tres generaciones en la producción de cachaça artesanal. La historia comenzó en 1986, cuando Heleno Medrado, entonces propietario de un pequeño emporio en Belo Horizonte, fue asaltado y se quedó sólo con unas pocas botellas de cachaça. Decidido a revertir la situación, recorrió la región vendiendo lo que le quedaba y se dio cuenta de que había un gran potencial en el mercado de la cachaza artesanal.
Con los conocimientos que había adquirido de su abuelo, decidió crear su propia marca, convirtiendo una afición familiar en un negocio de éxito. Con dedicación y atención a cada detalle de la producción, la cachaça ha conquistado a entendidos de todo el país. Para honrar a su tierra natal, bautizó la marca con el nombre de Cachaça Salinas.
El legado familiar continúa, pasando de generación en generación. Ahora, los hijos de Heleno mantienen la misma pasión y cuidado en la producción, garantizando que la tradición y la calidad de la cachaza permanezcan vivas, ofreciendo a los consumidores un producto diferenciado y de excelencia.
Salinas está situada en el norte del estado de Minas Gerais, en el Valle de Jequitinhonha, con una población de unos 60.000 habitantes. Se la conoce como la Capital Mundial de la Cachaça, ya que tiene la mayor producción artesanal del destilado de Brasil y del mundo. Su excelente situación geográfica proporciona un suelo y un clima favorables para el cultivo de la caña de azúcar y la producción artesanal de cachaça, lo que impulsa considerablemente la economía regional.
Desde 2012, el INPI concede a Salinas el Sello de Indicación Geográfica. Las indicaciones geográficas se refieren a productos o servicios que tienen un origen geográfico específico. Su registro reconoce la reputación, las cualidades y las características vinculadas al lugar.
Como resultado, comunican al mundo que una determinada región se ha especializado y tiene capacidad para producir un producto distintivo y excelente.
La recolección tiene lugar entre mayo y noviembre, cuando el contenido de azúcar de la caña es más alto, lo que proporciona una mayor calidad y un mejor aprovechamiento del zumo extraído.
Los molinos separan el zumo del bagazo, que se utilizará para calentar los hornos del alambique. A continuación, el zumo se vierte en depósitos filtrantes y luego se fermenta.
Los microorganismos transforman el azúcar en alcohol. Utilizamos levaduras naturales y la temperatura adecuada para obtener el mejor resultado final.
El secreto reside en la destilación en alambiques de cobre, en la que utilizamos la separación por partes, donde sólo se utiliza para el consumo el «corazón de la cachaça».
Las distintas barricas confieren a la cachaza aromas, sabores y colores distintivos. Aquí utilizamos madera de Bálsamo, Umburana, Roble y Acero Inoxidable, reposada durante al menos 2 años.
Esta parte del proceso es muy importante. Cada botella recibe el destilado con los máximos niveles de calidad e higiene para que llegue a tu mesa libre de impurezas.
Es deber de toda empresa estar en consonancia con las recomendaciones internacionales para la protección del medio ambiente.
Forma parte de la cultura organizativa del Grupo Salinas cumplir toda la legislación y normativa vigentes para defender, recuperar y conservar el patrimonio natural de sus propiedades.
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